sábado, 25 de febrero de 2017

Reflexiones sobre la cobertura periodística ligada a violencia contra las mujeres

Los medios de comunicación funcionan como agentes de socialización en nuestras sociedades y es porqué en ellos recaen corresponsabilidades en cuanto a informar y educar a las audiencias. A pesar de ello, desde un imaginario mercantil, las empresas de comunicación se preocupan únicamente por el rating aun cuando ello implique faltar a la ética, evadiendo así su compromiso social.
Es bien sabido que, como estrategias de posicionamiento los medios de comunicación presentan problemáticas del día a día como un espectáculo: accidentes de tránsito, redadas policiales en los barrios y lamentablemente, también la violencia machista, que en el 2016 arrebató la vida de 49 mujeres de acuerdo a datos de Católicas por el Derecho a Decidir Nicaragua.
Los ejemplos sobran en medios de comunicación televisivos, radiales, escritos y digitales, para hacer referencia a la irresponsable cobertura periodística en temas ligados a violencia contra las mujeres [1].
Sistematizando lo que con frecuencia encontramos en las noticias referentes a distintas formas de violencia machista, resaltan estos enfoques:
  • Los medios de comunicación centran la atención en los porqués del agresor/femicida/acosador/violador pero no profundizan en las causas estructurales de la violencia, no se analiza el contexto.
  • Prevalecen descripciones con fijación en la crueldad con que se cometen las agresiones/crímenes/abusos.
  • En el discurso periodístico las mujeres son revictimizadas, es decir, son culpabilizadas por la violencia que recibieron: ellas provocaron, ellas lo merecían, ellas lo buscaron.
  • Lejos de denunciar la violencia machista, los efectos sobre la vida y cuerpos de las mujeres así como de las personas del entorno, lo que hacen es presentar la violencia como un espectáculo que no sensibiliza a las audiencias porque no logra generar empatía con las víctimas.
  • Desde los relatos periodísticos no se cuestiona el modelo hegemónico de masculinidad, más bien se refuerzan mandatos de género sobre el ser hombre y el ser mujer.
  • El vínculo erótico-afectivo aparece como justificación de agresiones/abusos/crímenes.
  • En ocasiones, la violencia que sufren las mujeres se presenta como un chiste, donde las mujeres son doblemente violentadas al ser expuestas a la burla.
  • Se evidencia un desconocimiento de marcos jurídicos nacionales e internacionales que abonen a una cobertura periodística con enfoque de género, derechos humanos e interculturalidad.
  • Las fuentes que predominan en el relato periodístico no siempre incluyen voces que cuentan con trayectoria en la atención y prevención de violencia machista.
Enunciando estos enfoques inapropiados que sobresalen en la cobertura informativa ligada a violencia contra las mujeres, a continuación algunos fundamentos de Rita Laura Segato (2013),  María Teresa Blandón (2016) y Norma Vázquez (2015), que contribuyen a cuestionar esta forma irresponsable de hacer periodismo.
Una pedagogía de la crueldad
La doctora en antropología, Rita Laura Segato, referente en Latinoamérica en investigar sobre las causas estructurales de la violencia, sostiene que desde los medios de comunicación se reproduce una pedagogía de la crueldad [2].
En una entrevista publicada en el sitio web de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de la Plata, Segato (2013) afirma que “no es que el ojo del público sea cruel y rapiñador, sino que se lo enseña a despojar, a rapiñar, a usar los cuerpos hasta que queden solo restos; es una pedagogía porque ese público está siendo enseñado”.
En estas líneas Segato explica cómo desde un abordaje amarillista y sensacionalista, los medios de comunicación promueven imaginarios sociales que refuerzan ideas como la naturalización de la violencia y al ser hombres quienes predominan como principales agresores/violadores/femicidas, la violencia se adscribe como un rasgo ineludible de la masculinidad.
Al respecto, la académica, activista e investigadora feminista, María Teresa Blandón (2016),en el artículo “Periodismo y violencia machista en Nicaragua”, puntualiza que en Nicaragua “los medios de comunicación gozan de total impunidad en el uso y abuso del cuerpo de las mujeres”, constituyendo ello una violencia mediática e institucional.
De acuerdo a Segato, desde esta perspectiva “el público es enseñado a no tener empatía con la víctima, que es revictimizada con la banalidad y la espectacularización con que se la trata en los medios”. En este sentido, la saña que predomina en las narraciones periodísticas, lo que hace es alimentar el morbo, y en ninguno de los casos, estimula la sensibilidad que requiere el problema de la violencia contra las mujeres.
Este tratamiento informativo opera sin ninguna regulación o autorregulación. De acuerdo a Blandón en la primera versión presentada en la Asamblea Nacional del proyecto de la Ley integral contra la violencia hacia las mujeres, Ley 779, se incluían sanciones para los medios de comunicación que alentaran la violencia contra las mujeres: “la Corte Suprema de Justicia se hizo eco de reclamos de algunos empresarios de la comunicación de masas que consideraron que tal referencia violaba el ´sagrado´ derecho a la libertad de expresión”.
Para Blandón no cabe duda que esta cobertura periodística constituye una reproducción de la violencia machista “la noticia presenta lo evidente, lo grotesco, convirtiéndose en sí misma, en un acto de violencia simbólica en contra de las mujeres y de vulneración de las normas éticas de convivencia de la sociedad en su conjunto”.
Hacer preguntas más inteligentes
En el seminario “Debates feministas sobre la(s) violencia(s)”, impulsado por el Programa Feminista La Corriente en el 2015, Norma Vázquez, psicóloga especializada en violencia de género, en su análisis sobre cómo los medios de comunicación presentan la violencia contra las mujeres, manifestó que es generalizado que las mujeres son noticia hasta que las matan pero no las veces que fueron agredidas y que denunciaron.
En esa ocasión Vázquez exhortó a profesionales de la comunicación a hacer preguntas más inteligentes cuando se consultan fuentes especializadas en violencia, eliminando por completo típicas preguntas como “¿Cuál es el perfil de un hombre agresor? ¿Cuál es el perfil de una mujer maltratada?” puesto que es necesario dar pie a una nueva cultura de qué es lo que se pregunta.
Este modelo debe cambiar
Desde movimientos de mujeres, feministas y desde la academia, se han suscitado debates sobre necesidad de una perspectiva de género, derechos humanos e interculturalidad en la cobertura periodística en materia de violencia contra las mujeres, no obstante, se requieren de más espacios, más voces, que también sumen esfuerzos para exigir coberturas responsables y éticas desde los medios de comunicación.
Sigue pendiente una cobertura periodística que abone a la prevención de la violencia contra las mujeres, que la nombre, que denuncie siempre que ocurra, que cuestione los modelos hegemónicos del ser hombre y ser mujer y de esta manera se cumpla con la corresponsabilidad social de los medios de comunicación en la transformación de imaginarios sociales.
Bibliografía
Blandón, M. (2016). Periodismo y violencia machista en Nicaragua. Encontrado en http://www.observatoriogeneroyequidad.cl/index.php/las-noticias/8356-periodismo-y-violencia-machista-en-nicaragua?platform=hootsuite el 12/08/2016
“Debates feministas sobre las violencias”. Encontrado en http://frankhooker90.blogspot.com/2015/09/debates-feministas-sobre-las-violencias.html el 31/01/2017
Facultad de Periodismo y Comunicación Social Universidad Nacional de La Plata (2013). “En los medios existe una pedagogía de la crueldad”. Entrevista a Rita Laura Segato. Encontrado en http://perio.unlp.edu.ar/node/4602 el 12/08/2016
[1] Para ejemplos concretos revisar Femicidios en los Medios I, II y II y IV. http://pmincorrecto.org/platicasdiversas/2014/08/23/femicidiosenlosmediosprimeraentrega/
[2] Para conocer cómo aplica esta teoría en los medios de comunicación de Nicaragua, visitar http://lacorrientenicaragua.org/la-deuda-mediatica-por-la-vida-de-las-mujeres/

lunes, 30 de enero de 2017

Datos que debemos saber sobre abuso sexual en Nicaragua

El feminismo como teoría crítica y acción política, ha hecho posible nombrar, visibilizar y denunciar el abuso sexual como una violación a los derechos de las mujeres, desmitificando pensamientos que justifican a los agresores sexuales y que culpabilizan a las víctimas.
El abuso sexual constituye uno de los mecanismos de opresión del sistema patriarcal, es decir, una de las expresiones de la violencia machista que ocurre en un marco de relaciones desiguales de poder, afectando principalmente a niñas, niños, adolescentes y mujeres, así como a los cuerpos que, desde un imaginario sexista y misógino son feminizados.
Mujeres encabezan peritajes de abuso sexual
De acuerdo al Observatorio sobre los derechos humanos de la niñez y la adolescencia nicaragüense de CODENI [1], a nivel centroamericano Nicaragua ocupa la segunda posición de los países con el mayor índice tasas de denuncias por delitos sexuales.
Auscultando las estadísticas del año 2015 [2] que proporciona el Instituto de Medicina Legal (IML), relacionadas a peritajes médico-legales en la investigación de delitos contra la libertad e integridad sexual en Nicaragua, se refleja que son las mujeres quienes en mayor índice están siendo víctimas del abuso sexual.
De 4 mil 326 peritajes registrados durante el 2015, 3 mil 800 fueron mujeres, correspondiendo a un 87.84%524 fueron hombres, siendo un 12.11% y un 0.11% de esos peritajes se presentan “sin datos”. Cabe mencionar que en estas estadísticas no se incluyen a aquellas personas que desde el miedo, la vergüenza, la culpa o la poca credibilidad en operadores de justicia, no han denunciado a sus agresores sexuales.
Rita Laura Segato (2010) al estudiar la estructura de género y el mandato de la violación en su libro “Las estructuras elementales de la violencia”, nos proporciona elementos valiosos para comprender por qué son los cuerpos de las mujeres quienes mayormente sufren de esta forma de dominación patriarcal.
Esta autora arguye que la violación puede ocurrir “como castigo o venganza contra una mujer genérica que salió de su lugar, esto es, de su posición subordinada y ostensiblemente tutelada en un sistema de estatus” (p. 31). En este sentido “la violación se percibe como un acto disciplinador y vengador (…) la violación es además un castigo y el violador, en su concepción, un moralizador” (p. 31).
Precisamente en el mes de octubre 2016 un titular de La Prensa decía “Mata a joven porque no quiso sexo” [3]. Esta noticia relava ese carácter “disciplinador y vengador” del que habla Segato que está presente en los imaginarios de los agresores sexuales. Cabe destacar que tal titular no está orientado a sensibilizar frente la gravedad de esta forma de violencia machista, sino más bien, retoma la justificación del femicida, constituyendo esto lo que la misma Segato nombra como la pedagogía de la crueldad reproducida por los medios de comunicación [4].
Niñas, niños y adolescentes las principales víctimas del abuso sexual
Al desagregar las edades de las víctimas de abuso sexual, se encuentra que son niñas y adolescentes quienes encabezan las estadísticas en peritajes de abuso sexual del IML, a como vemos a continuación: 0 a 13 años 2 mil 77 (48,1%); 14 a 17 años 1 mil 363 (31.51%); 18 a 22 años 378 (8.74%); 23 a 25 años 318 (7.35%); 36 a 50 años 123 (2.84%); 51 a 59 años 25 (0.58%); 60 a más 39 (0.90%); sin datos 3 (0.07%).
El hecho que sean niñas, niños y adolescentes quienes ocupan el mayor registro de peritajes, revela que el estatus es un elemento predominante en esta problemática. Desde los lentes de Segato, el control y sometimiento es “derivado de un pensamiento regido por el estatus” (p. 29) donde “el polo jerárquico se constituye y realiza justamente a expensas de la subordinación del otro” (p. 31).
Las personas adultas y que gozan de los privilegios del estatus –edad, poder económico, poder religioso, poder político, etc.- se aprovechan de la vulnerabilidad que suponen las personas a quienes deberían garantizarles condiciones de protección, seguridad y libertad, en este caso, niñas, niños y adolescentes.
En esta misma línea Segato agrega que la violación es “(…) el derecho natural de apropiación del cuerpo femenino cuando se le percibe en condiciones de desprotección, vale decir, el afloramiento de un estado de naturaleza” (p. 31). Solo en Nicaragua, en los últimos 10 años más de 16 mil niñas menores de 14 años han sido víctimas de violencia sexual y han sobrellevado embarazos impuestos a consecuencia de la violación[5].
Hombres predominan como agresores sexuales
Segato afirma que la violación como mandato masculino puede presentarse “como una demostración de fuerza y virilidad ante una comunidad de pares, con el objetivo de garantizar o preservar un lugar entre ellos probándoles que tiene una competencia sexual y física (…) se trata más de la exhibición de la sexualidad como capacidad viril y violenta que de la búsqueda de placer” (p. 33).
Retomando las estadísticas del IML, y asociándolo con lo que refiere Segato, son conocidos, novios y familiares quienes en mayor índice resultan ser los agresores sexuales. Esta información además hace contrapeso al mito que los hogares son los lugares más seguros para niñas, niños y adolescentes. También este dato evidencia que son hombres quienes predominan como agresores sexuales.
A quienes denuncian las víctimas como abusadores sexuales son: conocidos 37%, novio 15%, otro familiar 13%, desconocido 7.9%, padrastro 7.2%, padre 4.2%, pareja 3.8%, expareja 1.6%, exnovio 1.1%, hijo 0.4%, madrastra 0.1%, madre 0.1%.
Queda mucho por hacer 
El modelo hegemónico de masculinidad instaurado en el imaginario social colectivo requiere ser cuestionado y transformado. Como lo dice la campaña “Ser violento te hace menos” del Programa Feminista La Corriente “los hombres son los principales responsables de acabar con la violencia machista”.
El Estado, los medios de comunicación, los hombres y la sociedad en su conjunto, deben asumir compromisos para prevenir/erradicar esta forma de violencia machista.
El abuso sexual afecta día a día. Es una necesidad urgente que se reconozca el impacto de la cultura de violación instalada en Nicaragua, hacerlo visible daría más aristas para auscultar el abuso sexual como un problema que afecta la dimensión de la integridad de las niñas, niños, adolescentes y mujeres.
Los medios de comunicación tienen una deuda pendiente en cuanto a abordar de manera responsable esta problemática. El abuso sexual es una realidad.  No se trata de hechos aislados ni de un espectáculo.
Bibliografía
Anuario 2015. Instituto de Medicina legal. Encontrado en http://www.poderjudicial.gob.ni/pjupload/iml/pdf/Anuario_2015.pdf
[2] En la página del IML http://www.poderjudicial.gob.ni/iml/anuarios.asp aún no se encuentra disponible el anuario 2016.
[4] “En los medios existe una pedagogía de la crueldad”. Encontrado en http://perio.unlp.edu.ar/node/4602
[5] Cada día abusan de 4 niñas en Nicaragua, según estudio. Encontrado en: http://www.laprensa.com.ni/2016/10/26/nacionales/2123318-cada-dia-abusan-de-4-ninas-segun-estudio

lunes, 19 de septiembre de 2016

Apuntes sobre mis encuentros y conflictos con la teoría queer


Conocí sobre la teoría queer [1] en el año 2011 cuando cursaba quinto año de pregrado. En una ocasión un compañero de clase presentó dos videos cortos con entrevistas a Beatriz Preciado, como parte de la asignatura de ética periodística y psicología de la comunicación, con el interés de proponernos un debate ético desde una mirada interseccional. Por su puesto que muchas/os quedamos boquiabiertos, yo fui uno. Nunca había sido un tema discutido en otra asignatura.

Reencontrarme hoy en día con debates de la teoría queer en el marco de la maestría de perspectivas de género y desarrollo, contribuyó en sobremanera a realizar un recorrido por mi experiencia encarnada de mis encuentros y conflictos con esta propuesta filosófica-política y para mí, terapéutica. 

Primeros acercamientos 

Ilustración: Eva Garrido.
Del libro: Por un chato de vino.
Historias de travestismos y masculinidad femenina.

La teoría queer llegó en un momento de incertidumbre. Por ello en ese primer acercamiento la tomé como una terapia. A pesar que desde mis 6 años tengo presente la fuerte atracción por cuerpos masculinos, uno de los grandes temores que me acompañaban mientras iba creciendo era salir del armario, terror que se trasladaba también en mis sueños.

Más allá de la discriminación que ya sufría frente a la eterna sospecha de ser considerado “cochón”, temía principalmente al mundo homosexual, donde la sobrevaloración de la estética de los cuerpos, el privilegio de clase y el rechazo a lo femenino constituyen también una realidad.

Construí una sólida amistad con el compañero que llevó a nuestras aulas los planteamientos queer, y esto me encaminó a conocer más sobre esta apuesta provocadora y problematizadora.

Mi amigo me compartía videos, libros, ensayos, revistas, blogs, para irme empapando más teóricamente, y obviamente, había montón de términos, conceptos y argumentos que no entendía claramente, razón por la que teníamos con frecuencia encuentros para tertulear y profundizar en las reflexiones teniendo siempre presente nuestras experiencias personales.

Los planteamientos teóricos referentes a los cuerpos colocados en la periferia y sus resistencias en una sociedad heternormativa que aniquila las diferencias, comenzaron a convocarme desde mi posición de cuerpo gordo, con tetas, feminizado, moreno, de clase media baja.

Tomé lo queer como una manera de nombrarme públicamente, como una identidad de fuga. A diferencia de mi círculo cercano de amistades, con otras personas no me salía el valor de decir “sí, soy homosexual”.

Ante las múltiples interrogantes que me hacían sobre mi orientación sexual, decía que era queer, que no me encasillaba en ninguna opción sexual. También respondía que me atraía la inteligencia de las personas, fuera hombre o mujer y no lo que pudiera haber entre sus piernas, es decir, que un pene o una vagina no hacía ni más ni menos interesante a nadie, esta reflexión derivada de un diálogo de la película Martin Hache [2].

Me parecía retador para mí mismo el intentar romper con las etiquetas que me atribuían, no encasillarme en una categoría, además me fascinaba la idea de dejar descolocados a los/as múltiples policías del género.

La literatura queer
Fui adentrándome en lecturas de Judith Butler, Beatriz (Paul) Preciado y Coral Herrera, principalmente. Me fueron suscitando muchos nuevos cuestionamientos a la visión esencialista del género.

Recuerdo a Beatriz (Paul) Preciado diciendo en una entrevista para la Televisión Española [3] “antes que yo me definiera fui definida justamente a través del insulto”, al ser interpelada insistentemente sobre su orientación sexual, sobre ser lesbiana.

También de Judith Butler tengo siempre presente sus referencias al género como un performance, una teatralización y parafraseando varios de sus postulados en su libro “El género en disputa” [4], tanto femenino o masculino son adjetivos que caben en cualquier cuerpo.

De Coral Herrera, no olvido su manifiesto de amores queer [5],  que entre diversos puntos, destaca la apuesta de un amor libre de la tiranía de la belleza y el fascismo del culto al cuerpo.

También fui encontrando vínculos entre la literatura que llegaba a mis manos con los planteamientos queer. “El retrato de Dorian Gray” [6] de Oscar Wilde, fue uno de esos libros que me marcaron mucho y que amé en el momento que llegó a mí vida. 

Me fue significativo descubrir en uno de los diálogos la frase “definir es limitar”, más aun viniendo de un escritor homosexual que fue sancionado en su época porque su producción literaria era considerada como un atentado contra la moral y las buenas costumbres.

“Definir es limitar”, lo retomé mucho para politizar los cuestionamientos al ser hombre, incluso el ser homosexual. También me fue útil retomarla para mis experiencias eróticas. Este libro además me es representativo porque abre debates filosóficos acerca de qué somos, cómo nos ven los demás y lo que en realidad queremos ser, reflejado en ello el autor.

Otro de esos libros que de igual manera tuve la oportunidad de leer en esta temporada de fascinación queer,  fue Franskenstein [7] de Mary W. Shelley, con él pude reflexionar sobre el rechazo y satanización de lo que se considera diferente, encontrando mucho de mí vivencia entre las páginas de esta historia.

Y más recientemente “Por un chato de vino. Historias de travestismos y masculinidad femenina” [8] de Raquel (Lucas) Platero, una de esas lecturas que hacen revisitar nuestras experiencias encarnadas, no para revictimizarnos, sino para poner en evidencia la perversidad que hay en las sanciones sociales a la que son-somos sometidos los cuerpos indisciplinados del género.

Registrando y compartiendo las experiencias

Mi proceso de sacudidas mentales con la teoría queer lo fui registrando desde un blog al que llamé “La bitácora de Frank Hooker” [9], tomando la palabra a mi amigo que ya tenía también su blog.

En mi blog escribía sobre cada provocación queer así como intentos de pasar de lo teórico a lo vivencial, y así compartir como el discurso pasaba por mi cuerpo “¿Por qué soy hombre?”, “Empiezo a ser queer”, “La prueba de la hombría”, “Ni activo, ni pasivo, ni versátil”, “Navi orgasmos”, “Encuentro con un heteroflexible”, son solo algunos de los títulos de escritos que compartía en las redes virtuales desde mi blog.

El cruce con el feminismo

A pesar que compartía mucho de las causas feministas y que lo queer constituye una propuesta postfeminista, no había tenido una oportunidad de adentrarme en la reflexión feminista y llegó el momento.

Abracé sus causas como lo hice con lo queer y todo lo que contribuía a mi proceso de ser-estar de la manera que mejor me hiciera sentir. Comencé a replantear mi resistencia a nombrarme públicamente homosexual y auscultar la necesidad de politizar esta orientación sexual.
En uno de los encuentros de los que sostenía con mi amigo, recuerdo que  tertuleamos sobre el tema de que ser homosexual (partiendo de nuestras experiencias) va más allá de nombrar con quien tenemos sexo, que cargamos una historia de odio/rechazo hacia nuestra existencia, que en el pasado y hoy en día, el sistema insiste en extinguirnos.

Hablábamos que es una necesidad urgente reconocer que ha sido el feminismo como propuesta política, desde donde se ha venido abriendo el camino de vindicar nuestra existencia y que por tanto, es ineludible el nombrarnos, hacernos visibles todos los cuerpos históricamente oprimidos.

Fue el feminismo quien me interpeló que “lo que no se nombra no existe” y de esta manera decidí perder el miedo y reconocerme como homosexual públicamente, como un asunto político, una manera de visibilizar la existencia de cuerpos que el sistema patriarcal coloca al margen y como resultado, desde las políticas públicas somos excluidos, no somos reconocidos como sujetos de derechos. Precisamente, desde la teoría queer esto corresponde a identificaciones estratégicas.

El feminismo y la teoría queer me enseñaron que “Es sano salir del armario”, como lo relaté en una entrada de mi blog.

Comenzaron cambios. “La bitácora de Frank Hooker” pasé a nombrarla “La bitácora de un homosexual”, además fui invitado a integrar la comunidad de blogueros/as denominada “Políticamente Incorrecto” creando un espacio que llamé “Pláticas diversas”[10], sitios desde los que propongo conversaciones sobre problemáticas que trastocan nuestras realidades, con énfasis en temas LGBTI.

Activismo y Performance

Mi activismo de calle se fue nutriendo y retomando la idea de los performances, logrando también convocar otros cuerpos. Una iniciativa surgió en el 2013, con la denominada “marcha de hombres en tacones” [11] en el marco de la marcha del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, donde un grupo de hombres con acompañamiento de La Corriente, intentamos hacer visible la responsabilidad de los hombres en general, en la prevención de la violencia contra las mujeres así como denunciar la violencia simbólica que se ejerce sobre las mujeres desde los modelos estrictos de la estética femenina, en la que deben corregir sus imperfecciones para tener una buena apariencia.


Otra intervención performática ha sido la de interactuar en la marcha del 25 de noviembre, Día Internacional de la No violencia contra las mujeres, con los labios pintados en rojo, como una forma simbólica de convocar a otros hombres a que nos involucremos más en la prevención/erradicación de la violencia machista, porque las estadísticas reflejan que son desconocidos, cercanos a la familia, parejas,  ex parejas, líderes religiosos, todos hombres, quienes están violando, agrediendo, acosando y matando a las mujeres.

Fugas, resistencias y transgresiones que continúan 

A raíz de la clase sobre introducción a la teoría queer reconozco que tuve la oportunidad de ampliar fuentes teóricas, conocer otras producciones audiovisuales con temáticas queer, aclarar y ampliar conceptos que desde el autoestudio aun no terminaba de entender (y que aun me proceso), nutrirme con los debates en clase e intercambiar a profundidad con algunas de las compañeras, además, me parece elemental que se me haya brindado un espacio para compartir mi experiencia de encuentros y conflictos con la teoría queer desde mi vivencia personal, mi activismo virtual y de calle. 

Tengo la convicción que el feminismo y lo queer continuará provocando más cuestionamientos que seguramente seguiré registrando desde mi bitácora.



[1] Para ampliar más sobre la teoría queer ver: La Teoría Queer: la de-construcción de las sexualidades periféricas. Disponible en: http://www.revistasociologica.com.mx/pdf/6903.pdf
[2] Hay que follarse a las mentes. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=pxHMVCksOOM
[3] Entrevista a Beatriz Preciado. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=gT5YGeMt1Ww
[4] El Género en disputa. Disponible en: http://www.mnba.cl/617/articles-8672_archivo_01.pdf
[5] Manifiesto de los Amores Queer. Disponible en: http://haikita.blogspot.com/2010/09/manifiesto-del-amor-queer.html
[8] Historias de travestismo y masculinidad femenina.  Disponible en: http://www.ed-bellaterra.com/php/llibresInfo.php?idLlibre=1089
[9] La bitácora de un homosexual. Disponible en: http://frankhooker90.blogspot.com/
[10] Pláticas diversas. Disponible en: http://pmincorrecto.org/platicasdiversas/
[11] ¿Por qué hombres con tacones el día de la mujer? Disponible en: http://frankhooker90.blogspot.com/2013/03/por-que-hombres-con-tacones-el-dia-de.html