sábado, 5 de noviembre de 2022

Energía que transforme

El Taekwondo me resulta todavía bastante difícil, sobre todo porque no he sido una persona dada a los deportes. Sin embargo, si pongo atención a los aprendizajes, me está permitiendo ensayar maneras de estar presente, con equilibrio, concentración, determinación y fuerza; también me está enseñando lo mucho que me cuesta defenderme o responder a un ataque, no solo físicamente, y me da muchas pistas sobre lo que debo seguir trabajando para salir de un lugar de inacción y miedo.

Me está permitiendo construir una nueva comunidad llena de mucha solidaridad y empatía, sobre todo con quiénes empezamos el camino de este método o forma de vida.

De igual manera, reconozco lo vital que es sacudir el cuerpo y escucharlo, porque el cuerpo tiene memoria. Nunca se me habría ocurrido que llegaría a practicar Taekwondo, y aquí ando.

Recuerdo a uno de mis acompañantes de mis procesos terapéuticos que insistía en incorporar nuevas rutinas en nuestra vida cotidiana, para que lo nuevo nos dé otras miradas, otros paisajes y que generemos energía que transforme.

Todo lo que nos ayude a sentirnos mejor en nuestros procesos personales, a darle con todo el power. Gracias, gracias, gracias instructores y cinturones avanzados por tanta paciencia.

Publicado en Facebook: 13 de julio, 20221. 








Un refugio para gestionar el miedo


En un país sumergido en la violencia y la impunidad, es imposible decir que se puede vivir feliz. Para muchos y muchas, han sido tiempos de lidiar con las crisis del país y sobrellevar procesos personales de sanación.

En mi caso particular, no sé dónde estaría si no fuera por la terapia y actividades que me permiten sostener el deseo de mejorar. Mediante el trabajo corporal, he encontrado un refugio para gestionar el miedo, la ansiedad, la incertidumbre, los "no puedo", los "no tengo fuerza".

 

Cuando reviso mi bitácora de aprendizajes, me cuesta mucho asimilar los pasos que he avanzado, y siempre me motiva los ánimos que me dan mis amigues para sostener mis procesos. El trabajo corporal me ha retado mucho a procesar las inseguridades con las que aún cargo.

Este año, a mis rutinas de ejercicio, he incorporado la práctica del Taekwondo. He encontrado una nueva herramienta para ensayar la recuperación de lo que tanto he perdido. No lo he logrado todo, cuesta mucho avanzar. Cuesta mucho construir y sostener nuevos hábitos. 

Entre tanto, celebro instantes de felicidad sobre lo que mi cuerpo me sigue permitiendo hacer, ensayar, descubrir y recuperar.

Publicado en  Facebook: 30 de abril, 2022.







Hay amores que perduran en el tiempo

Tengo amores que atesoro en mis sentipesares, de esos con los que una coincide en el camino y que nos hacen explorar, sentir y vivir emociones que nos dan bienestar.

De esos amores con los que una conecta, pero que de pronto una despide porque se necesitan otros senderos.

De esos amores que, entre silencios y distancias, demuestran que el afecto se sostiene, aunque a veces, tomando otras formas.

Hay amores que perduran en el tiempo y cuyos recuerdos son como una acaricia en la piel, porque el cuerpo, el cuerpo tiene memoria.



"Nada se pierde, todo se transforma".

A finales del 2018, con el país convulso, inicié un proceso terapéutico para bucear en mis dolores. En aquellos años habitaba un cuerpo gordo, con tetas grandes. Alguien me dijo que por donde yo pasaba se levantaba el piso, y que cuando me sentaba debía acomodarme teta por teta sobre la mesa dónde iba a comer.

Otras personas me decían que en lugar de estar de “intenso” cuestionando comportamientos machistas en las redes, que mejor saliera a correr y de paso, así bajaba de peso. Tenía amigues que me decían que cuidara mucho lo que comía, por mi salud. Un día también me dijeron que parecía un bodoque.

En aquellos años, yo no sabía diferenciar entre la burla, la humillación o un consejo desde el afecto y la preocupación. Reaccionaba a la defensiva, otras veces solo escuchaba y tragaba fuerte. Encontré refugio en el feminismo gordo. Siempre el feminismo ha sido para mí, un refugio.

Cuando inicié terapia, fui reconociendo el daño que la violencia sexual dejó en mi cuerpo. Era como estar desconectado de mí mismo y desarrollé hábitos autodestructivos. Con esta experiencia traumática devinieron excesos de silencio, de comida muchas veces insana y también de consumo de alcohol. También desarrollé comportamientos revictimizantes. Mi cuerpo fue espejo de todas esas crisis.

En terapia, tenía tareas y debía contar sobre los avances. Una de ellas era hacer actividades que me permitieran procesar la ansiedad, la tristeza, el dolor, de manera sana, para ir construyendo nuevos hábitos. Así fue incorporando elementos como la alimentación consciente y el ejercicio físico. Ambas cosas me costaron muchísimo, en el caso de los ejercicios, nunca en mi vida había tenido ese hábito.

Con el paso del tiempo, mi cuerpo se fue sintiendo más ligero en todos los sentidos. Mi manera de habitarlo ya no fue la misma. Cuando comenzaron a notarse cambios “físicos”, le preguntaban a mis amigas cercanas, o a veces directamente, si me había dado Covid19, si tenía una enfermedad terminal, si estaba en depresión profunda o si tenía VIH. Ahora recibo de otra manera este tipo de comentarios, sobre todo cuando no siento mala leche, platico y siempre hablo de la importancia de la terapia.

Aunque este cuerpo ha experimentado cambios, abrazo fuertemente todas las formas que ha tomado, porque en todas ellas, este cuerpo me ha sostenido, me ha permitido vivir, me ha enseñado, me ha dado la oportunidad de bucear en mis dolores y ensayar maneras para sanar.

Publicado en Facebook: 22 de septiembre, 2021. 


Entrega de medalla de reconocimiento a la disciplina y constancia con rutinas de ejercicios en Gimnasio Lion Force. 






La esperanza de imaginar otra Nicaragua

Un día a la vez, así con las crisis en este país y así también con las crisis emocionales que atraviesan nuestros cuerpos. Cada día la desesperanza se me asoma. Encuentro refugio en las resistencias cotidianas de aquellas personas que esta crisis les ha hecho tanto daño y que no desisten en sus luchas, en sus demandas. En las Madres de Abril, familiares de presas y presos políticos, nicas en exilio y el destierro. Sus valientes voces alimentan la esperanza y nos recuerdan siempre, dónde deben seguir colocadas las prioridades.

También alimenta mi esperanza, la recuperación emocional de mis amigues -y la mía- en estos tiempos difíciles; las luchas que sobrellevan para sostenerse económicamente en medio del desempleo y la falta de oportunidades; las acciones que en medio de la acelerada represión y censura, siguen sosteniendo todas las personas que abrazamos la demanda de verdad, justicia, libertad y democracia.

Todo lo que alimente nuestra esperanza es súper válido. Lo vital es no permitir que la dictadura y el daño que día a día viene ocasionando la violencia, nos arrebate la posibilidad de imaginar otra Nicaragua.

Publicado en Facebook: 26 de julio, 2021.




Sembrar para sanar

Construirme un espacio verde en el patio de mi casa y sembrar cada vez que tengo chance, ha sido una de mis estrategias de afrontamiento ante los duelos que me proceso, la discriminación cotidiana, la situación política y social del país y días que pintan grises.

El contacto con la tierra y con las plantas ha significado una forma de hacer terapia. Ha sido un ejercicio para estimular el autocuidado y fortalecer los vínculos con quienes están dentro de mis redes de afecto, una forma de conectarme con la abundancia ilimitada de la naturaleza y también, honrar la memoria y sabiduría de mujeres curanderas de mi familia materna. “Sembrar para sanar”, "sembrar para sostener la vida", "sembrar para abrazar la esperanza", son pensamientos que me acompañan desde esta forma de resistencia.

En este camino para procesarme lo que me ha generado daño, también he contado con acompañamiento psicosocial muy amoroso, para que, como dice Martha Cabrera, “la dolorida mochila que cargamos” pese cada vez menos.

Mi cuerpo ahora se mueve más y cada día ensayo para poner límite a los excesos que me generan daño, me tambaleo, tropiezo, me levanto, me acompañan, acompaño… y ahí vamos, con la claridad que todas, todos, merecemos "una vida que valga la pena ser vivida".

Publicado en Facebook: 11 de diciembre, 2021




¡Ser lesbiana, homosexual, bisexual, intersexual, trans, NO es una enfermedad!

En 1973, la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) excluyó la homosexualidad de los trastornos psicológicos. Asimismo, el 17 de mayo de 1990, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas, y desde entonces, en esta fecha se conmemora el Día internacional contra la discriminación hacia lesbianas, homosexuales, bisexuales y personas transgénero.

En Nicaragua existió el artículo 204, norma jurídica que entre septiembre de 1992 y mayo de 2008, criminalizaba las relaciones entre personas del mismo sexo bajo la tipificación del “delito de sodomía”. A pesar de su derogación, cuatro años más tarde, el Poder Legislativo aprobó en el 2012, un nuevo Código de Familia que homologa el concepto de familia con el de matrimonio heterosexual, excluyendo a homosexuales, lesbianas y personas trans de cualquier posibilidad de constituir parejas y familias reconocidas por el Estado. 

Las y los activistas feministas y disidentes sexuales continuaremos repetiendo las veces que sea necesario que ser lesbiana, homosexual, bisexual, trangénero, transexual, intersexual o queer, no es una enfermedad.

Seguir sosteniendo este discurso conservador y fundamentalista, es altamente peligroso, porque refuerza el odio y el rechazo contra los cuerpos disidentes. Y más preocupante aún, que un canal de televisión haga un espectáculo que normaliza y fomenta el desprecio hacia todo lo que se aparta del binarismo de género.

Como comunicador y activista, mi llamado a medios de comunicación es a que detengan estas formas de violencia simbólica, que tengan claridad de la función social de educar e informar a las audiencias, y en tal sentido, dejen de promover imágenes y narrativas que patologizan y satanizan a las personas LGBTIQ.

Porque no somos personas enfermas, no es una etapa, no estamos confundidas, no tenemos al demonio adentro, no necesitamos una "conversión", menos "enderezar nuestro camino".

Somos personas, somos ciudadanas y ciudadanos con derecho a existir. Exigimos respeto.

Publicado en Facebook: 6 de septiembre 2021. 


 


Luchamos por el derecho a una vida libre de violencia.

Era junio del 2016 cuando nos enteramos que Geovanny Kelvin, de 24 años, había sido asesinado. La Policía Nacional detuvo al responsable del asesinato y presentaron los hechos como “un crimen pasional”, argumento del que hicieron eco medios amarillistas.

 El asesino no fue condenado por el crimen contra Kelvin, solo se le acusó por “robo agravado” y se dejó la responsabilidad de sanción en un "jurado de conciencia".

 Kelvin era un joven que había venido a Managua a trabajar, buscando un refugio y una forma de subsistir, al ser rechazado en su familia por el hecho de ser homosexual. 

La Sub-Procuraduría especial para atender las violaciones a derechos humanos de las personas LGBTIQ, como todos los años desde su nombramiento, no hizo nada para exigir justicia. Quienes sí estuvimos en cada audiencia, fueron amigas de Kelvin, compañeras de trabajo, y activistas de colectivos feministas y LGBTIQ.

Todos los días, la discriminación y la violencia atraviesan la vida y los cuerpos de lesbianas, homosexuales, bisexuales y personas trans. No obstante, el rechazo, la cultura de silencio y la impunidad evitan que los cuerpos disidentes hablen, denuncien estas situaciones, o busquen algún tipo de apoyo.

Y por ello, estas múltiples formas de discriminación, siguen siendo como el pan de cada día para las minorías sexuales. Kelvin tenía derecho a la vida. Quienes abrazamos las causas feministas, seguiremos luchando por el derecho a una vida libre de violencia. 

Publicado en Facebook: 17 de julio, 2021.





En un país en crisis ¿A alguien le interesa leer un relato personal sobre salud psicoemocional?

Quiero agradecer a las terapeutas que durante muchos años han acompañado mi formación política y mi crecimiento personal en procesos de transformación psicosocial desde los 17 años, dando los primeros pasos con el Programa de Liderazgo que coordinó Martha Cabrera, con un poderoso equipo al que le guardo tanto cariño hasta el sol de hoy.

También agradezco a las terapeutas que han guiado mi proceso de recuperación emocional, un camino que es largo, complejo y duro, pero profundamente restaurador. Gracias, gracias, gracias, por salvar a este ser, porque sí, la terapia nos salva.

Necesitar y pedir ayuda, está bien. Hay muchas situaciones que por momentos no podemos solas, y requieren de un acompañamiento terapéutico para sanar lo que nos duele. La #saludmental es vital para conectar con la esperanza, la alegría, el placer y sobre todo, sostener nuestras apuestas. 

También quiero enfatizar, en que así como es vital la terapia cuando hay una situación muy dolorosa en nuestra vida, hay acciones de autocuidado que son importantes realizar para que el proceso de recuperación emocional sea integral.

En mi experiencia han sido varias acciones las que me han ayudado un montón a sostener mi proceso de sanación:

Sembrar: la conexión con la tierra, la naturaleza, el cuidado de las plantas, vivir el proceso de crecimiento, el duelo cuando una plantita muere, la alegría cuando florecen, el utilizar muchas de ellas para la preparación de mis alimentos, para curar malestares físicos. Construir un propio espacio verde de poquito a poquito, vivir todo este proceso, ha sido profundamente sanador. Ha significado conexión con la naturaleza, con mis ancestras, con el cuidado de la vida en todas sus formas.

Ejercicios: nunca supe de la capacidad de lo que mi cuerpo podía realizar, nunca me creí capaz de sostener con disciplina el hábito de los ejercicios. Pensé que sería temporal y luego iba a tirar la toalla. El movimiento, la flexibilidad, le ha dado a mi cuerpo tanta fuerza, seguridad, con proyección positiva en mi salud y mi interacción conmigo mismo y los demás. Ha sido una forma sana de procesar el estrés y la ansiedad, y también, un camino para recuperar la voz y la fuerza que permita seguir sosteniendo este hábito. De igual manera, me ha permitido construir una hermosa comunidad de amigas y amigos que andamos en estos caminos.

Redes de afecto: contar con una red de afecto que me acuerpa, me acompaña, me motiva, me sacude, ha sido clave para levantarme pisando fuerte cada vez que tropiezo. Esta red de afecta me recuerda que no estoy solo.

Lectura: nutrirme de nuevas ideas, nuevas historias, nuevos conceptos, ha sido también muy fundamental para mi salud mental.

El feminismo: el feminismo ha sido mi norte, mi ética para la vida, todo pasa por el lente violeta, todo lo cuestiono, y también ese cuestionamiento pasa por mí mismo. Intento ser lo más coherente que puedo y cuando no lo soy, tengo amigas que me lo dicen. Esta brújula ética también ha sido importante en mi salud psicoemocional.

Ir a la playa cuando se puede, encontrarme con amigas, conocer nuevos sitios, caminatas en lugares verdes, rituales de sanación, meditación y alimentación consciente, la biodanza, disfrutar de la música, también son parte de las acciones de autocuido que implemento.

No me las sé todas, aún sigo batallando para sostener mis procesos de recuperación emocional. No sé si hay actividad correcta para sobrellevar el dolor. Quizá a algunas les funcionen otras.

Aún sigo teniendo días en los que quiero que paren el mundo porque me quiero bajar, como Mafalda. Hay días que siento que no avanzo o que retrocedo. Pero si se trata de vivir intensamente esta vida que me ha tocado vivir, poco a poco hago el esfuerzo para lograr encontrar el bienestar que todes nos merecemos.

Y desde luego: darle lugar al autocuidado en nuestras vidas no nos desconecta del activismo, no hace menos nuestro compromiso social y político; no nos hace vivir en una burbuja de normalidad, ni tampoco nos vuelve menos empáticos ante tanto que pasa cada día; porque poner la vida en el centro es también político.

Habrá quienes se burlen o cuestionen nuestros procesos y minimicen las acciones que integramos a nuestras rutinas, pero también, encontraremos personas que nos motiven día a día a no claudicar. Si algo de este relato les funciona, adelante…

Publicado en Facebook: 10 de octubre, 2022. 



Mi abrazo a mis compas lesbianas y feministas.

Son las compas lesbianas y feministas quienes me han enseñado a construir estrategias de resistencia para vencer el miedo a ser visible. Fue con ellas que cobré fuerzas para salir del armario, para nombrar mis deseos con libertad. Fue con ellas con quienes salí a la calle por primera vez para interpelar al Estado, la sociedad, los medios de comunicación, al gran capital y a los sectores ultra conservadores, para decirles que existimos, que somos ciudadanas, ciudadanos, que estamos en todas partes. Han sido ellas las que me han acuerpado cuando me ha devenido linchamiento cibernético homofóbico por denunciar espacios o personas que ejercen discriminación contra personas LGBTIQ+.

Hoy 13 de Octubre, junto con ellas, también celebro las Rebeldías Lésbicas y honro a todas las que han contribuido a esta lucha contra el silencio y la negación de nuestros derechos. Y junto a ellas también, suscribo el compromiso permanente de seguir defendiendo nuestro derecho a ser y estar; de ser un referente colectivo para otras y otros que vienen sobrellevando la incertidumbre, el miedo, en una sociedad que discrimina a lesbianas, homosexuales, bisexuales y personas trans. Mi abrazo a mis compas lesbianas y feministas. Gracias, gracias, gracias. #13DeOctubre #RebeldíaLésbica #RebeldíasLésbicas #LesbianasVisibles

Publicado en Facebook: 13 de octubre, 2022.





¡Si agreden a una, respondemos todas!

Las personas que hemos sobrellevado situaciones de violencia sexual sabemos la importancia que tiene que crean en nosotras, que nos acuerpen, que le den un lugar a nuestros testimonios, a nuestra voz, a nuestro dolor.

Acompañamos a otras que deciden dar el paso a la denuncia, porque sentimos su dolor, su fortaleza para alzar la voz y la determinación para enfrentar todo tipo de señalamientos.

Aunque el principio terapéutico dice que "sanar no es olvidar, sino recordar sin dolor", cuando otra víctima decide denunciar, también nos recordamos en nuestra vulnerabilidad, cuando sentimos culpa, cuando nos sentimos solas, cuando el dolor era tanto que pensamos que no podíamos seguir con nuestras vidas porque todo adentro de nosotras se había derrumbado.

Recordamos el daño inmenso que los agresores dejaron en nuestro cuerpo, en nuestra vida, en nuestra salud física y piscoemocional. También recordamos todo lo que ha significado reconstruirnos en un proceso que no es lineal, que ha estado marcado de muchos sube y baja, pero con la intención clara de poder sanarnos.

Y con todo esto en la memoria, lloramos con ellas, con esas víctimas de violencia sexual que evidencian que la cultura de violación es uno de los grandes problemas estructurales que hay que combatir en nuestro país.

Y las acuerpamos, les creemos, las acompañamos como un compromiso personal y político.

Desde nuestro dolor, con toda la empatía y sororidad necesaria, repetimos sin cansarnos ¡Te acuerpamos, te creemos!

Gracias por la valentía, por darle lugar al poder de sus voces y por convertir el dolor en una lucha contra la impunidad. Aquí estamos, aquí estaremos. Porque si agreden a una, respondemos todas.

Publicado en Facebook: 5 de junio, 2021.



Este es mi cuerpo

Cuando era niño me dijeron en la Iglesia que el cuerpo era un templo sagrado.

Bajo ese discurso, me moldearon negando mis deseos.

Mi cuerpo se llenó de miedos, de culpas, de incertidumbres.

Por este cuerpo, han atravesado múltiples abusos y violencias.

Ha acumulado mucho.  

Por muchos años, fue espejo de mis excesos, de mis silencios, de mis heridas abiertas.

Mucha gente fue cruel.

Yo no supe cuidarlo.

Este cuerpo ha resistido mucho.

En medio de tanto, ha sido vital para sentirme y darme cuenta que existo, que estoy vivo, que estoy aquí, y que no estoy solo.

Este cuerpo sigue siendo espejo de mis crisis y de mis pasos para sanar lo que duele.

Lo siento, lo cuido, lo escucho, le agradezco.

Abrazo fuerte todas sus formas.

Lo libero del miedo, de la culpa y las burlas.

Este es mi cuerpo.

Es un templo sagrado.