martes, 14 de octubre de 2014

Ni activo, ni pasivo, ni versátil


¿Qué rol sos? ¿Te gusta dar o que te den? ¿Te gustan grandes, medianas, pequeñas o término medio? ¿Activo, pasivo o versátil? Estas son preguntas que constantemente me hacen personas por mi orientación sexual, algunxs “por curiosidad” y otras cuando quieren agarrar algo conmigo “para saber a lo que van”. Que cosa más aburrida. De inmediato me doy cuenta de que #EsaPersonaEstáOut.

Déjenme decirles, en buen plan, que necesitan leer, teorizar, compartir más espacios con personas lesbianas, gays, bi y trans, cuestionar de donde vienen todos esos estigmas y estereotipos que prevalecen en su imaginario colectivo.

Todas esas interrogantes son más de lo que dicta la heteronorma, es decir, que aunque exista una relación que transgreda el heterosexualcentrismo, se piensa que las personas LGBTI tendemos a imitar a relaciones heterosexuales tradicionales, quien asume el rol de mujer, quien el rol de hombre, quien es el dominante, quien es el pasivo.

En mi situación particular, he aprendido a desgenitalizar el placer, para mí la penetración no es el momento climax en un encuentro sexual, he descubierto otras prácticas, que me han parecido todavía más orgásmicas.

Jugar con el cuerpo, con la boca, me he dado cuenta de mi gran fijación oral-corporal, lo mucho que me gusta tocar y recorrer cuerpos con mis manos, me gusta sentir sabores, sentir lo que siente mi cuerpo, el de mi compañero, me gusta estar conectado con él y que él también lo esté conmigo, reposar en su cuerpo y que él también repose en el mío, que ambos disfrutemos, sin precisamente llegar a una penetración.

Es más, la penetración todavía me causa dolor, y cuando hay dolor, no puedo encontrar placer. De seguro, esto es algo que aún tengo que trabajar en mi dimensión erotismo-placer. No quiere decir que mi situación sea también la de otrxs compañerxs LGBTI, el mundo es tan diverso, igual las prácticas sexuales.

Cuando me preguntan si soy activo, pasivo o versátil, siempre recuerdo un diálogo de la obra de teatro Las Hijas del Maíz, parafraseándolas, desde que asistí a la presentación, ahora contesto: Ni activo, ni pasivo, pero si activista.


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