jueves, 4 de diciembre de 2014

¡Hombre consciente, únete al contingente!

En el umbral del nuevo milenio, tendríamos que reconocer que el llamado ‘movimiento feminista’ no es ni una agregación de organizaciones ni una agregación de miembros individuales, sino un discurso. Es un conjunto de aspiraciones y entendimientos cambiantes y disputados que proveen metas conscientes, soporte cognoscitivo y apoyo emocional para la evolución de la identidad política de cada individuo”.


Sonia Álvarez

Me he topado con difamadores del feminismo y da la casualidad que la mayoría son hombres. Poniendo atención a sus “argumentos” de inmediato puede identificarse que sus planteamientos distan muchísimo de lo teórico y que son meras justificaciones de la misoginia que en ellos predomina.

No tienen idea alguna de la propuesta política del feminismo como movimiento y lo caracterizan partiendo de acciones de mujeres asumidas feministas, que según ellos, reproducen las ideas, actitudes y comportamientos que cuestionan. ¿Es que todos los hombres somos coherentes verdad?

Estos hombres afirman que el discurso feminista es agresivo, sin propuesta y que ha llevado a la proliferación de la violencia en lugar de frenarla. Además, sostienen la idea que todas las feministas cargan con un odio exacerbado contra los hombres y refuerzan que feminismo es lo opuesto al machismo o que es igual a hembrismo. Seguramente han escuchado tanto al machirulo de Arjona.

Para ubicar en su justo lugar del papel del feminismo, Judith Grant afirma que “el feminismo es el instrumento teórico que permite dar cuenta de la construcción de género como fuente de poder y jerarquía que impacta más negativamente sobre la mujer. Es la lente a través de la cual las diferentes experiencias de las mujeres pueden ser analizadas críticamente con vistas a la reinvención de las mujeres y de los hombres fuera de los patrones que establecen la inferioridad de unas en relación con los otros”. (Blandón, M.T., Murguialday, C., Vásquez, N. 2011. Los cuerpos del feminismo nicaragüense. Programa Feminista La Corriente).

Soy del pensar que el discurso antifeminista en hombres tiene graves indicios de misoginia. Ver a mujeres empoderadas de sus cuerpos, de sus derechos, dirigiendo regias el rumbo de sus vidas, tomando decisiones, organizadas, cuestionando fuertemente al tóxico machismo y patriarcado, al frente de luchas sociales y políticas, transgrediendo el rol que el patriarcado les ha impuesto, indudablemente eso no es agradable a la vista de los que se han convertido en fiscalizadores del feminismo, habiendo tanto que cuestionar de la masculinidad hegemónica, pero claro está que es más sencillo poner la mirada en el otro, pero sobre todo en la otra “porque tanto que critican a los hombres y ellas actúan igual o peor que nosotros” diría uno de esos difamadores.

Estas “explicaciones”, y otras similares, las he escuchado en taxistas con nulos procesos de reflexión sobre las relaciones desiguales de poder, pero ojo, también en debates con activistas de derechos humanos quienes si han participado en espacios de formación sobre género ya sea en diplomados, talleres, seminarios o en su currícula académica.

Es fundamental tener claridad de que los movimientos feministas son aquellos que, además de aspirar a cambiar las condiciones de vida material de las mujeres, pretenden transformar la estructura social que mantiene y reproduce las relaciones de poder del colectivo de los hombres sobre el de las mujeres, por las cuales éstas están subordinadas socialmente a aquellos. (Blandón, M.T., Murguialday, C., Vásquez, N. 2011. Los cuerpos del feminismo nicaragüense. Programa Feminista La Corriente).

Pienso que hay tantas reflexiones y debates sobre las causas y consecuencias de las violencias machistas y las implicancias en la vida de las mujeres, hay tanto que evaluarnos en nosotros, tanto que deconstruir, como para asumir un rol de espías de lo que políticamente hacen las mujeres para fomentar una convivencia en igualdad y respeto.

Un día leía en Facebook un meme que el texto decía: Antes de que hables conmigo de feminismo al menos léete la definición que aparece en Wikipedia. Y así pasa, criticamos desconociendo, o queriendo silenciar, lo que las luchas feministas mundiales a lo largo de la historia han aportado en lo que refiere a derechos humanos igualitarios, en los debates sobre los fundamentalismos religiosos, laicidad, derecho a decidir, racismo, sexismo, heterosexualcentrismo, la descolonización de los cuerpos, la diversidad sexual, el capitalismo.   

Los hombres antes de actuar como policías del patriarcado, tenemos una grandísima responsabilidad en tomar conciencia y sensibilizarnos sobre cómo afecta la integridad y como se violentan todos los derechos de todas las mujeres el ejercer sobre ellas violencia en todas sus formas, de promover y demostrar que otras maneras de ser hombre son posibles; la responsabilidad de qué otros hombres también aprendan a respetar los cuerpos y las decisiones de las mujeres, de involucrarnos activamente en acciones de incidencia política para que se cumplan a cabalidad las leyes y tratados internacionales orientados a prevenir, sancionar y erradicar la violencia machista en la cama, en la casa y en la calle.

El feminismo como movimiento podrá tener sus retos y desafíos particulares pero mientras tengamos los hombres una enorme lista de privilegios que cuestionarnos y que nos resistimos a renunciar, los debates sobre las “debilidades” del feminismo le seguirán competiendo propiamente a los cuerpos protagonistas del feminismo. 



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